
Alicia de Larrocha / Fuente: www.abc.es
El viernes 25 de septiembre falleció, en el Hospital Quirón de Barcelona, la pianista española Alicia de Larrocha. Nacida en aquella misma ciudad, el 23 de mayo de 1923, inició su instrucción musical a la edad de cinco años en la academia de Frank Marshall, lo que automáticamente la emparentó a la tradición de Enrique Granados, pues Marshall fue discípulo del compositor español.
Poco tiempo después fue descubierta por Joaquín Turina que la hizo debutar en el marco de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929. Se dice que era tan pequeña que fue necesario agregar calzas a los pedales para que pudiera utilizarlos. Su debut con una gran orquesta se llevó acabo en 1934 con la Sinfónica de Madrid.
Amiga de Victoria de los Ángeles, años más tarde ambas contribuirían a difundir en el mundo la canción española producto del genio de compositores como De Falla, Turina, Mompou y Montsalvatge. En 1940 De Larrocha comenzó a dar conciertos por España. Su debut internacional se produjo en 1947 con una gira europea, aunque su reconocimiento internacional llegó en 1954 cuando realizó una serie de presentaciones por los Estados Unidos con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles y Alfred Wallenstein.
Además de difundir el repertorio español, es recordada por sus interpretaciones de Mozart, Beethoven, Schumann, Rachmaninov, Ravel, Debussy y Fauré. Quizá la obra por la que será más recordada es por su ejecución de la Suite Iberia de Albéniz. Su estilo fue descrito como una mezcla de virtuosismo y gracia, a pesar de que sus manos parecían demasiado pequeñas para interpretar el gran repertorio. Al cumplir 80 años de edad, De Larrocha realizó una gira de despedida. Su salud comenzó a deteriorarse hace un par de años después de sufrir fractura de cadera.
Entre los reconocimientos obtenidos a lo largo de su trayectoria se encuentra 4 premios Grammy, el Príncipe de Asturias recibido en 1994 y la Orden de las Artes y las Letras de Francia.
Redacción Clásica México